Dejar de ser el experto para liderar con impacto
Dejar de ser el experto para liderar con impacto
Uno de los aprendizajes más desafiantes que he tenido como líder es aceptar que, al asumir un rol de dirección y estrategia, he elegido conscientemente no ser experto en nada. Y si no aceptas esa realidad, es probable que eso afecte tu crecimiento y el de tu equipo.
Hace un tiempo, leí a María Teresa Arnal, una de las líderes más influyentes en la transformación digital en Latinoamérica, reflexionando sobre cómo, al escalar profesionalmente, dejó atrás la ejecución técnica para enfocarse en la visión estratégica y el liderazgo. Puedo identificarme con ese sentimiento. Lo viví durante mi etapa como líder de paid media en Lettera y MullenLowe, y lo sigo experimentando ahora, mientras continúo en la parte operativa de paid media, Martech y la gestión de datos, colaborando con equipos de producto, canal web y app.
¿Yo era un especialista en paid media?
Es curioso. Aunque sigo gestionando campañas y supervisando la parte técnica, mi día a día ha evolucionado. Ya no se trata solo de la ejecución de campañas, sino de cómo la gestión de datos, la colaboración con equipos de producto y la optimización de herramientas Martech contribuyen al crecimiento general del negocio.
Sin embargo, durante años, mi identidad profesional giraba en torno a ser un especialista técnico. La optimización de campañas, los ROAS y la segmentación precisa definían mi valor. Pero con el tiempo, he comprendido que el verdadero impacto está en cómo esas habilidades se integran para influir en la estrategia global y el crecimiento del negocio.
Despidiéndome una y otra vez
Cuando lideras equipos o gestionas procesos estratégicos, le haces un flaco favor al equipo si no aprendes a despedirte de tus habilidades técnicas.
En Lettera y MullenLowe, gestionaba directamente campañas y reportes. Al pasar a roles más estratégicos, tuve que aprender a soltar la ejecución diaria y enfocarme en la planificación de estrategias de alto nivel. No ha sido fácil, especialmente cuando aún colaboro con equipos de producto, canal web, app y Martech. Sin embargo, ese desapego ha permitido una evolución hacia la mejora continua de procesos y la integración de herramientas avanzadas para la gestión de datos.
Ser un experto en nada es agotador
No ser un experto en nada es incómodo. Especialmente cuando se espera que lideres con confianza y que tengas todas las respuestas. Pero el crecimiento ocurre en ese espacio de incertidumbre.
Hay días en los que cuestiono mi valor: antes, podía medir mi éxito con métricas claras como ROAS o CTR. Hoy, mi impacto se mide en la capacidad de mejorar la calidad de los datos, integrar herramientas Martech y capacitar a los equipos para optimizar procesos de paid media y producto.
Lo que he descubierto es que cada vez que empiezo a sentirme cómodo, es señal de que debo evolucionar nuevamente. Formar a otro líder, delegar más y seguir aprendiendo.
Y en ese proceso, he encontrado un propósito más amplio: no ser experto en nada me ha permitido convertirme en alguien capaz de guiar la transformación y el crecimiento de equipos y resultados.La confianza de mis lideres en lo que el equipo plantea a sido la clave de nuestros exitos.