Pasé más de una década en el sistema educativo formal. Fui profesor, coordinador pedagógico, y hasta supervisé centros de formación tecnológica. En paralelo, me formé como tplanner de medios y programador. El aula era mi hábitat… hasta que entendí que lo que me había llevado hasta allí también me estaba frenando.
No fue una decisión impulsiva. Fue una conclusión inevitable: el sistema que me enseñó a enseñar estaba quedándose atrás, y si quería avanzar, tenía que hacer lo que muchos de los grandes han hecho —cuestionarlo y desaprenderlo.
Hoy lidero estrategias de adquisición y conversión basadas en datos, ayudando a marcas a escalar con metodologías de growth marketing y automatización. Pero no siempre fue así.
La incomodidad como motor
En mi etapa como profesor distrital en Caracas (2008-2016), veía cómo la formación tecnológica se estancaba frente a la velocidad del mundo digital. Teníamos talento, pero el sistema educativo no nos permitía movernos con agilidad. Me pregunté muchas veces si tenía sentido seguir enseñando con esquemas tan rígidos.
Fue ahí cuando empecé a construir otro camino. Uno donde el aprendizaje no dependiera de un aula ni de un pensum, sino de la curiosidad y el impacto real.
Del aula a las métricas: una transformación radical
Cuando dejé la educación pública, me hice migrante, pasé por agencias de publicidad, donde aprendí a combinar estrategia, datos y performance. Ejecute lo autoaprendido en más 2 años trabajando con campañas reales que en toda una carrera docente. Y no por falta de preparación, sino por el contexto. La industria digital me obligó a estar siempre en modo aprendizaje continuo.
Hoy lidero el área de paid media en Produbanco, integrando equipos de producto, canal web y Martech, optimizando flujos y aplicando loops de conversión, donde cada decisión nace de los datos, no de la intuición.
Steve Jobs y el aprendizaje intuitivo
Cuando Jobs abandonó la universidad para tomar clases que lo inspiraban (como caligrafía), no sabía que esas decisiones “inútiles” en su momento, serían clave para el diseño del primer Macintosh. Yo no llegué a Apple, pero entendí lo mismo que él: cuando estudias lo que te apasiona, terminas creando cosas extraordinarias. Y eso, ningún título lo garantiza.
La creación de mi propia escuela
Desde hace más de 11 años, en franklinsanchez.com, ayudo a marcas y profesionales a transformar sus procesos digitales con estrategias de paid media, automatización y SEO. Enseño lo que aprendo haciendo, y sigo aprendiendo enseñando.
Y aunque dejé las aulas tradicionales, nunca dejé de ser educador. Sólo cambié el formato para enseñar haciendo.
Si el sistema educativo no te da las herramientas que necesitas, constrúyelas. Si el camino marcado no te convence, traza uno nuevo. Yo vengo de un modelo donde la estructura lo era todo. Hoy creo en los procesos flexibles, iterativos y centrados en el usuario.
Como Steve Jobs, como tantos otros, decidí salirme del guion. Y en ese caos creativo encontré claridad, propósito y resultados.